TODO LO QUE NOS DICEN ES MENTIRA
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TODO LO QUE NOS DICEN ES MENTIRA

¿Cuántas veces mientes al día? ¿Tres? ¿Diez? Para mentir hay que tener buena memoria y saber contar historias que si no son excelentes por lo menos tengan algo de coherencia, para que te crean pues. MUSEO es una película basada en eso, en mentiras. Claro, la publicidad nos dice que se hizo a partir de la historia del conocido «robo del siglo» en el que dos jóvenes se metieron a robar 140 piezas prehispánicas del Museo Nacional de Antropología en México; sin embargo las familias de los saqueadores no quisieron dar testimonio por lo que el director tuvo que construir su propia narrativa, aunque imaginativa, llena de inconsistencias. ¿Ven? Hay que saber mentir.

La primera vez que me interesé por el caso fue gracias al documental BELLAS DE NOCHE, que aunque no es una joya del documental mexicano logró despertar mi curiosidad gracias a la historia de Isabel Camila Masiero (Princesa Yamal) que se vio envuelta en el caso y pagó con 2 años de cárcel por encubrimiento y por ser capturada bailando en una fotografía con una de las piezas en su cabeza.  Me pareció fascinante cómo es que una vedette había terminado involucrada en el robo de piezas de uno de los acervos culturales más importantes del país,  y me quedé con ganas de escuchar más sobre el caso. El morbo por descubrir más sobre el suceso me condujo ciegamente a la sala de cine pero salí con un sabor raro en la boca.

Para empezar la actuación de Gael deja mucho que desear, creo que es Gael haciendo el mismo personaje de Y TU MAMÁ TAMBIÉN y aunque la reseña del Hollywood Reporter haya clasificado su actuación como magistral yo creo que la critica quedó pasmada con la belleza de García y no puso atención a las fallas en su actuación. Si se supone que era un personaje con el que tenía que simpatizar no lo logró y eso que estoy a punto de quererme robar 500 piezas del mismo museo para pagar mis deudas.  En cambio la actuación de Leonardo Ortizgris, a quien ya habíamos visto en GÜEROS,  me pareció superior y me hizo sentir tanto lo patético como lo sensible que era su personaje. Aún así me parece que nunca logramos entender del todo el por qué ambos personajes se sienten tan alienados y me recuerdan a todos esos poetas chilangos que se hacen los desamparados y los atormentados cuando en realidad están perfectamente acomodados y si se toman su jarabe para la tos es porque son profundamente aburridos y no por alcanzar una situación de iluminación perpetua.

La edición de la película también me pareció extraña y yo no se si es un error o algo intencional pero hay un corte al inicio de la película cuando Gael está peleando con una de las hermanas del personaje que no se justifica, así mismo las escenas donde se efectúa el robo me parecen aunque bien intencionadas mal logradas; puedo notar la intención de experimentar con el sonido y el hecho de que los personajes traten de quedarse lo más quietos posibles pero creo que no logra tener el efecto deseado y termina siendo una escena tediosa en lugar de presentarnos una narrativa contundente.

Ahora bien, los fragmentos de la película donde aparece el personaje de la vedette me parecieron un tanto machistas.  Aunque Leticia Brédice hace una excelente interpretación de una vedette en decadencia, creo que estos fragmentos apelan más al morbo de la gente y al poner carne por carne. Es triste que lo único para lo que haya servido esa parte de la historia fuera para poner un desnudo en pantalla que para contar algo que aportara a la historia, los personajes femeninos también deberían tener algo que aportar a la película y no quedar supeditadas a las acciones de los personajes masculinos. Lo mismo pasa con las mujeres de la familia. Las mujeres en MUSEO no aportan nada, caras bonita y culos de vedette pero nada más.

Eso sí, si hay algo que rescatar de la película es la música. Me pareció fascinante la primera escena donde todo lo que escuchamos son los dedos presionando los hoyuelos de las flautas que todos intentamos tocar en la primaria y no paró de parecerme interesante la historia que se nos cuenta a través del sonido que es  muchísimo más poderosa que algunos de los diálogos que existen entre los personajes.

Así mismo me parece rescatable el hecho de que MUSEO nos invite a preguntarnos sobre lo mexicano y este «orgullo» que todos decimos sentir al exponer nuestra riqueza cultural cuando en la vida cotidiana somos bastante racistas y no sólo eso sino que despreciamos las artesanías y las malbaratamos así como en algún tiempo se despreció toda la producción artística prehispánica y por eso  estas piezas no estaban protegidas ni aseguradas.

MUSEO abre  una invitación  oportuna a recorrer los pasillos del MNAH con nuevos ojos y tratar de descifrar los códigos que la museografía propone para dar importancia a ciertos elementos culturales y analizar cómo es que se ha construido la idea de México y «lo mexicano» a partir de estos códigos claramente centralistas.

Al final de cuentas MUSEO es una gran mentira, una mentira que se quiere contar Ruizpalacios como director de cine donde sólo está colocando piezas por aquí y por allá para ver si algo pega y una mentira publicitaria muy bien contada ya que si de algo no se trata la película es del robo al museo sino de diferentes historias que rodean el evento en la imaginación del director.

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