Oops I did it again. La hipocresía de nuestros hábitos de consumo.
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Oops I did it again. La hipocresía de nuestros hábitos de consumo.

por Quetza

Hace algunos días la tienda de ropa Zara, una de las ramas del grupo Inditex, se vio en el ojo del huracán por un escándalo de plagio. Si no están enterados del chisme, resulta que la tienda había estado vendiendo una serie de broches y parches con diseños idénticos a los de la ilustradora independiente Tuesday Bassen. Afortunadamente los seguidores de Bassen se dieron cuenta, la mensajearon, y con ayuda de un abogado se puso en contacto con la tienda para aclarar el asunto.

Como era de esperarse, la respuesta de Zara fue todo menos satisfactoria, pues básicamente le dijeron que como ella es una artista poco reconocida carece del derecho de reclamar la autoría de las ilustraciones, pero gracias a la inmediatez de las redes sociales la noticia se esparció por todos lados y una gran cantidad de medios electrónicos, desde Buzzfeed hasta Vogue, estaban hablando del asunto.  La cobertura que se le dio a esta noticia ayudó a que más artistas y diseñadores independientes compartieran sus propios casos* y alzaran la voz en contra de estas monstruosas compañías que sin ninguna consideración se vuelven ricos robando el trabajo de otros y haciéndolo pasar por propio.

Ahora, no es ninguna sorpresa que el grupo Inditex esté involucrado en un escándalo de plagio, ya en muchas ocasiones se le ha acusado de copiar piezas de las grandes casas de moda o de distintas marcas deportivas, pero cuando la víctima del plagio es una artista independiente, no sólo quedas como una compañía con cero creatividad, sino también abusiva, después de todo, estamos hablando del negocio del hombre que desbancó a Slim como el segundo más rico del mundo. No me cabe en la cabeza cómo es que teniendo tanto presupuesto, les cueste tanto aceptar que la regaron, y en lugar de seguir copiando diseños le den crédito a quienes lo merecen e inviten a nuevos creativos a colaborar con su marca.

Con este notición, no faltaron los comentarios condenando y maldiciendo a Zara y jurando y perjurando que jamás van a volver a comprar en sus tiendas e invitando a los demás a hacer lo mismo. A mí lo que me sorprendió es que no se hubieran dado cuenta antes de lo poco éticas que son estas compañías, porque el plagio es tan sólo uno de muchos males.

Desde hace ya varios años, tanto Inditex como otras grandes compañías productoras de ropa como H&M, han sido acusadas de explotación laboral, pues muchas de las prendas que venden en sus tiendas han sido manufacturadas en sweatshops, es decir maquilas o talleres de trabajo (generalmente localizadas en países tercermundistas) en donde la gente, en su mayoría de bajos recursos, labora bajo pésimas condiciones por sueldos bajísimos. Claro que en su momento se hizo un gran escándalo, y así como con este último caso de plagio, todos juraban que nunca más volverían a pisar ninguna de esas tiendas; «¡Ay! oye qué cosa tan horrible, pobre gente, deberíamos hacer algo», pero a los 2 días ya se nos había olvidado y la siguiente semana estábamos comprando un pantalón de mezclilla hecho en Bangladesh.

Sentí por un momento, que este asunto de la propiedad intelectual había resonado mucho más que el caso de las maquilas, y me pregunté si era porque los problemas de la clase media tienen más impacto en los medios, como si tuviéramos cierto privilegio sólo por ser clase media. También pensé que igual y como estamos en una época en la que está cool iniciar tu propio negocio y vender tus productos online o en distintos bazares de la ciudad, la noticia pegó más porque la sentimos más cercana, como que es algo que nos podría pasar a nosotros o a alguno de nuestros amigos. Pero honestamente creo que va a pasar exactamente lo mismo que ha pasado con todos los escándalos que ponen evidencia lo poco ético de nuestros hábitos: vamos a estar escandalizados por un mes, luego se nos va a olvidar y vamos a volver a hacer todo eso que tanto criticamos, sea comprar ropa de dudosa procedencia, comer comida rápida (también de dudosa procedencia) o pedir un popote cuando nos echamos un boing de mango con nuestros taquitos al pastor.

No es que no nos importe, igual y muchos de nosotros sí nos sentimos un poquito mal cada vez que hacemos algo políticamente incorrecto, claramente nadie quiere ser cómplice de estas grandes compañías que tanto daño le hacen al planeta y a todos los que vivimos en él, pero la cosa es que estamos tan acostumbrados a no tomar una postura ante las circunstancias de la vida que fácilmente caemos ante la tentación, porque es mucho más fácil y más cómodo obtener una satisfacción inmediata sin pensar en cómo esto afectaría a terceros que ponernos a pensar en el otro, que igual y lo que hacemos no está bien, que a lo mejor hay una forma de mejorarlo, que podemos buscar otras opciones, que a veces hay que decir que no, y ya.

Con este texto no busco que todos los que me están leyendo se sientan culpables por el estilo de vida que llevan, probablemente tenemos hábitos muy similares y la verdad es que a mi también me cuesta mucho trabajo salir de mi zona de confort y dejar todas las comodidades con las que vivo, pero estas cosas me dejan pensando en lo frágil que es mi voluntad, reflexionar sobre cómo funciona el mundo hace que piense todo dos veces  y creo que esto me ayuda a tomar mejores decisiones (o a lo mejor no, pero me gusta pensar que sí).

Y a Tuesday Bassen que va a seguir su lucha contra Zara y a todos los que lo intentan más que yo, les dedico mi mayor admiración y respeto, y desde lo más sincero de mi ser deseo algún día poder ser más como ustedes.

*Para ver más casos de plagio por parte de Inditex: instagram.com/shoparttheft

 

Quetzallí Mujica About the author
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