Contra los pronósticos: mi madre y yo
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Contra los pronósticos: mi madre y yo

Contra todos los pronósticos, mi madre y yo seguimos juntas. A distancia, pero juntas.

En lo que a mí respecta, hablar del día de las madres me resulta -ahora- un tanto triste. Pensar que miles de madres buscan a sus hijos en estos momentos, y otras más tratan de sobreponerse -o no- del asesinato de uno o varios de sus hijos, me parece que no es digno de celebrar. Porque más que celebrar a la figura femenina que se encarga de protegernos, es un recordatorio diario que las acusa -o al menos lo veo así- de que si seguimos o no vivos, es responsabilidad de ellas.

Hablar de las madres, desde la experiencia de hija única (porque sí, tengo hermanos, pero mis hermanos sólo comparten conmigo la sangre materna), es hablar de un hecho desgarrador: a nuestras mamás, como a la mía, se les juzgó por la decisión de traernos al mundo, de decidir habernos parido. Sufrir, sangrar, llorar y luego, vete al mundo a que otros más se sientan con derecho a señalarte por las decisiones que haces sobre tu cuerpo y tu vida.

Traigo a colación todo este dolor porque desde la mañana no he podido contárselo a mi madre, y contarlo aquí quizá ayude un poco a sacar esto que me cargo.

No puedo evitar sentirme triste por las madres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa que siguen en espera de encontrar a sus hijos, y tampoco puedo evitar sentirme enojada y triste por aquellas a las que les fueron arrebatados sus críos y tienen que cargar con el dolor constante de esta pérdida antinatural. Imagino en estos momentos a mi tía, a quien le arrebataron a nuestro Carlitos, y cómo es despertar viendo a otros con rosas en mano, y ella, sintiéndose tan triste por no tener a su niño, el más pequeño, el que no tenía culpa de sufrir las consecuencias de un estado fallido como lo es Guerrero.

Por ello, contra los pronósticos: mi madre y yo. Un lazo fuerte. Kilómetros de distancia que tratamos de sanar día a día para hacernos la vida menos angustiosa y dolorosa. Mi madre y yo: abrazos, amor, cariño y la espera de verme pronto.

Madre: contra los pronósticos, tú y yo. Juntas. Aún vivas, aún juntas en la distancia. Aún aquí.

Madres: contra los pronósticos, con ustedes. Todas juntas, en colectiva, con sororidad, tomadas de las manos, amarradas unas a otras para que ya no nos maten, para que no nos desaparezcan, para que no nos quiten a nuestros hijos. Para que a nosotras, las también hijas, no nos aparten de ustedes.

 

Mi madre conmigo en brazos.

 

Azul Ramos About the author
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