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Ago 29, 2016

Aquí todas lloramos a Juan Gabriel

 

Mi abuela lloró a Pedro Infante, mi madre lloró a Juan Gabriel. Yo lloro a los dos. Esas pérdidas me hacen sentir como si un trozo de mi vida se hubiera fragmentado. Mi madre cantaba «Hasta que te conocí» y en  mi abuela lloraba con «Amor Eterno», como si esa fuera la única forma de describir el dolor que sintió cuando perdió a su hijo.

Así era Juan Gabriel, encontraba nuestros dolores antes de que nosotros le pudiéramos poner palabras.

Sí, cuando yo tenía 16 también sentía que no había nacido para amar y en la secundaria a las 6 de la mañana sonaba «Señor Sol» en alguna estación de radio que escuchaba para despertar. Igual que JuanGa, mucho tiempo me sentí muy enamorada y mal correspondida, porque «(…) la diferencia entre tú y yo sería, corazón, que yo en tú lugar sí te amaría» y así con cientos de sus letras, porque aunque yo tenía 15 años, cuando todos somos modernos y lo popular nos da asco, yo cantaba sin pena a JuanGa.

Mi madre ayer lloró todo lo que pudo, a ratos poco, a ratos mucho, pero no quiso evitar una sola de las lágrimas. Mi tía dice que mi madre estaba enamorada de Juan Gabriel porque su primer novio también era Juan. Mi padre se llama Juan. Mi abuela dice que a mí mamá siempre le gustaron los Juanes. Me parte el corazón verla llorar. Me parte porque yo no sé qué historia cargue y cuál no me ha contado. Lo cierto es que Alberto Aguilera siempre fue el referente que ella me enseñó a cantar, reír y llorar por igual.

Una noche antes, JuanGa cantó y bailó sin caídas que lamentar, un mes antes mi padre no dejó de recordarle a mi mamá que el divo de Juárez cantaría en el zócalo, unos años antes yo lo vi y lo escuché en la plaza principal de Toluca.

Lo que sucedió ayer fue que el corazón del Divo de Juárez se detuvo, pero el corazón de Juan Gabriel estaba bien. Lo que falló fueron las arterias que estaban llenas de júbilo y de otras cosas, lo que falló fue la sangre que no alcanzó a pasar y dejó de oxigenar al corazón. Las células cardíacas de Juan Gabriel se murieron, pero su corazón en esencia estaba bien. El corazón de su música, ese funcionaba perfecto.

Cuento todo esto porque creo que JuanGa, sin saberlo, cargó con parte importante de mi historia y de la historia de millones, así como lo cargan los cantantes populares de mi país, porque en mi casa se escucha música mexicana y cantamos con orgullo en español.

A partir de ahora ver a mi primo vivir en la frontera va a tomar otro significado, a partir de ahora sus canciones me van a sonar con más fuerza, desde ahora hasta que yo tenga a otro ídolo a quien llorar.  Me cuesta creer que es verdad que murió, que su cuerpo realmente ya no respira, que no va a haber Zócalo ni para él, ni para nosotros con él, que no habrá más canciones escritas por Alberto Aguilera.

Y que sí, en efecto, se murió el palomo de tanto cantar.

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