ANOCHE SOÑÉ CONTIGO
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ANOCHE SOÑÉ CONTIGO

Debido a que tus últimos comentarios sobre mis sueños han sido más que desalentadores vengo aquí, mi safe space, a contarle al gran vacío que representa el internet lo que soñé.

Y es que soñar contigo se ha convertido en algo habitual, duermo y te me apareces entre los pinos frondosísimos de un bosque negro para convertirte en un charco de agua o en un oso al que monto como si se tratara de uno de esos caballitos de carrusel. A veces estas fantasías son felices, me siento recogida por un gigante cálido y cariñoso, sin embargo últimamente se han retorcido para llevarme a rincones oscuros de mi subconsciente. Seguramente en este momento, si es que lees esto, insertarías algún comentario sobre el psicoanálisis. No sé por qué pero siento que te gustaba analizarme, tratar de descifrarme como si fuera un laberinto incomprensible lleno de callejones sin salida. No me molestaba, me daba gracia… que chistoso que un adulto hecho y derecho trate de analizar a una mocosa como queriendo a la vez entenderse mejor. Seguro también echarías al aire unas palabras de comfort haciendo un intento flojísimo de protegerme pero eso nunca funcionó y la verdad es que tampoco me gustó. La gente llora C. , siente, vive… no puedes protegernos de aquello a lo que nosotros decidimos exponernos.

Y es que es eso, cada noche mi subconsciente me lleva a aquello a lo que elegí exponerme. En mis últimos sueños el clima no ha sido favorecedor, hay tanta nieve que me llega a las rodillas y camino junto a figuras de viento y nieve. No te busco porque sé que no te voy a encontrar, entonces entro a una pequeña cabaña y descubro que es un gran salón. Sí, un salón C. por aquello de que soy súper creativa y no hago referencias cosas que ya existen. Es cálido, huele a sopa de lentejas y suena sofrito. La luz no es muy buena así que veo a todos a medias, decido quitarme el abrigo y traigo puesto ese vestido rojo que nunca fuimos a comprar, pero los planes se cancelan y las bodas también. Mis caderas comienzan a seguir el ritmo, ojalá hubiera de esos tapetes con pequeños pies y un montón de flechas para éste baile, me imagino que si fueran una guía para entender mis decisiones el mapa sería ininteligible. Un hombre alto me toma de la mano y me saca a bailar, giro y doy un paso cuando te veo al centro del salón. ¡Carajo! ¿Aquí también? Trato de soltar la mano de mi compañero sin éxito, seguimos dando vueltas pero yo lo único que quiero es irme. Pero suena cachao y a la vez quiero seguir bailando.

Giro.

Giro más rápido, es como si estuviera en drogas. ¡Qué paraíso! De esas que se caen al piso por la prisa de consumirlas, de huir y de probar algo nuevo, diferente. Veo difuminada la cara de Santiago que ríe porque ha confirmado, según él, mi putería. Todos ríen y me muestran sus dientes pero sus caras ya son más como un puré de carne salido de un cuadro de Bacon. Cachao. Cachao. Comienza la parte más sabrosa de la canción y la encuentro. Bailamos como si nos conociéramos de años, pongo mi mano en su cadera o tal vez un poco más abajo. ¡Oye Salomé perdónala! Es un baile estrecho, siento su mano hundirse en mi carne pero  no me duele. Nos reímos muchísimo, como cómplices de un juego que no tiene reglas. No es por ser grosera pero hubiera preferido conocerla antes, trae una onda noventera que me gusta. Al rededor todos son carne, volteo y ya estoy sola bajo la luz de un reflector. Comienza la canción de la muela, y yo empujo masas de carne para salir, a penas alcanzo a ver la puerta y te apareces frente a ella. Radiante, con esas canas en la barba que me gustaban. (DADDY ISSUES). No me impides la salida pero me invitas a bailar. Obvio no C.

C.

C

c

.

Salgo del gran salón de baile embarrada de viseras y sudor, suena descarga guillada. En algo se parecen mis sueños a esa película terrible de Rob Zombie donde usa música alegra para escenas tormentosas. Mi sueño es un delirio tropical, pesadilla en el paraíso.

FIN DEL SUEÑO

Despierto y pienso que es bueno haber tenido un mal sueño en el que apareces. Preferible  a soñar que eres un gran gigante color sol.

Sol.

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